
Planta del dolor que sana castigando
En su forma luminosa alivia dolores; en su sombra, obliga a sentir lo que se ha reprimido. Su energía penetra el cuerpo sutil como un bisturí, despierta memorias olvidadas, expone traumas escondidos bajo capas de negación, puede provocar reacciones físicas intensas (dolores de cabeza, cansancio, fiebre espiritual). Su espíritu no cura, corrige a través del sufrimiento. Rompe maldiciones destruyendo su raíz.
La Hierba Santa María es una arrancadora de hechizos viejos, pero lo hace rompiendo también parte del alma contaminada. Por eso, en trabajos de limpieza pesada, puede generar llanto, mareo o sensación de vacío, pues arrastra parte de la energía ligada al daño.
Se usa para cortar maldiciones familiares, cerrar pactos inconscientes, quitar larvas energéticas ligadas al útero o plexo solar.
Exorcista de los vivos
Su humo no sólo aleja espíritus oscuros; expulsa vibraciones humanas parasitarias: personas que absorben energía, vínculos tóxicos, emociones proyectadas. En sahumerios fuertes, limpia el aura hasta el hueso, puede romper amistades o vínculos si alguno no vibra auténticamente. si la usas sin respeto, puede dejarte solo, limpia tanto que solo queda la verdad.
Planta del juicio
Está regida por Saturno y el Sol, por eso mezcla luz y límite. Representa la anación a través del castigo, el orden impuesto por la verdad.
En trabajos oscuros se emplea para sentenciar energías dañinas, forzar la revelación de mentiras, acelerar el pago kármico. La Hierba Santa María no distingue entre víctima y culpable, limpia todo.
Aliada de las brujas purgadoras
Las brujas antiguas la usaban para limpiar templos o cuerpos antes de ritos de sangre. También se colocaba sobre tumbas para cerrar la energía de los muertos inquietos. Se mezclaba en infusiones (no ingeribles) para lavar instrumentos usados en magia negra, neutralizándolos.
De mi altar al ruyo
Erika Ramirez.
